Vivimos en un mundo donde los resfriados, infecciones constantes y estados de fatiga parecen casi inevitables. Las exigencias cotidianas —estrés laboral, sueño insuficiente, ambientes contaminados— debilitan nuestras defensas.
En promedio, un adulto puede sufrir entre 2 y 5 gripes o infecciones respiratorias leves al año, y muchas de ellas se agravan cuando el sistema inmune no responde con rapidez. Además, el uso repetido de fármacos para controlar síntomas puede causar efectos secundarios y no aborda la raíz del problema.
Muchas personas recurren a suplementos, vitaminas o soluciones externas para “reforzar” sus defensas, pero estos métodos no siempre actúan de modo integral ni ayudan al organismo a autorregularse. Lo ideal sería activar el sistema inmune desde dentro, de manera orgánica, sin saturar al cuerpo.
Cómo funciona la crioestimulación
La crioestimulación —o crioterapia de cuerpo completo— consiste en exponer el cuerpo a temperaturas extremadamente bajas (por ejemplo, entre –100 °C y –160 °C) durante unos minutos. Lejos de enfriar sin sentido, esto desencadena respuestas fisiológicas adaptativas:
- Vasoconstricción seguida de vasodilatación: durante el frío, los vasos sanguíneos se contraen para proteger los órganos vitales; al salir del frío, se expanden, generando un “efecto rebote” que promueve circulación, oxigenación y limpieza de metabolitos nocivos.
- Activación del sistema nervioso simpático: se libera norepinefrina, una sustancia que participa en la modulación de inflamación y también tiene efectos energizantes para el cuerpo.
- Respuesta inmune modulada: estudios han demostrado que la crioestimulación puede alterar la distribución de linfocitos, monocitos y otros componentes del sistema inmune, sugiriendo un reclutamiento de células hacia tejidos y un refuerzo adaptativo del sistema (ver estudio en ciclistas que evidenció redistribución de B y T cells tras sesiones de WBC en Pub Med).
- Reducción de marcadores inflamatorios: investigaciones recientes han observado que la terapia de crioterapia disminuye niveles de IL-1β y eleva IL-10, contribuyendo a un perfil más antiinflamatorio en el cuerpo.
En suma, más que un drenaje externo, la crioestimulación incentiva al cuerpo a “remendarse” por sí mismo, sin añadir fármacos, sólo activando sus propios mecanismos.

Las terapias de Kold Studio
- Kold Body: sesión de cuerpo completo que induce vasoconstricción y vasodilatación global, optimiza circulación y refuerza la regulación inmune.
- Kold Focus: crio local para zonas específicas con mayor inflamación o molestias, profundizando el efecto regenerativo del frío.
- Reboot: presoterapia avanzada que complementa la crioestimulación drenando líquidos residuales, mejorando la recuperación sistémica.
- Kold Face: tratamiento facial que capitaliza los efectos del frío en la piel —reduce inflamación, mejora microcirculación e incrementa la luminosidad—, lo que también capacita al sistema inmunológico cutáneo.
El frío bien aplicado no es una simple sensación, sino una estrategia inteligente para fortalecer tus defensas. En Kold Studio, combinamos tecnología de punta con protocolos seguros personalizados para que tu organismo despierte su mejor versión.
Si deseas experimentar cómo la crioestimulación puede ser tu escudo interno natural, estamos listos para guiarte. ¡Congela tu bienestar y activa tu salud!