El estrés, la epidemia silenciosa del siglo XXI

El estrés crónico se ha convertido en una de las principales amenazas para la salud moderna.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2023), más del 75% de las personas adultas experimentan niveles de estrés que impactan su salud física y mental.
En México, la situación es aún más alarmante: un estudio de Gallup Global Emotions Report (2022) reveló que el país ocupa el segundo lugar en niveles de estrés en América Latina.
El exceso de cortisol —la llamada “hormona del estrés”— afecta el sueño, debilita el sistema inmunológico y reduce la producción de serotonina, lo que genera fatiga, ansiedad, depresión y envejecimiento prematuro.
Y aunque solemos buscar soluciones rápidas —desde café hasta ansiolíticos— pocasabordan la raíz del problema: el sistema nervioso sobrecargado.
La respuesta natural del cuerpo: el efecto del frío en el sistema nervioso
Cuando el cuerpo se expone a bajas temperaturas de forma controlada, se activa un mecanismo de supervivencia ancestral.
El frío estimula al sistema nervioso simpático, provocando la liberación de noradrenalina —una hormona que regula el estado de alerta y mejora el enfoque mental— Según un estudio publicado en Molecular Psychiatry (2021), este incremento de noradrenalina no solo eleva la energía, sino que reduce la inflamación neurogénica, responsable de muchos síntomas del estrés crónico.
Además, la exposición breve al frío incrementa la producción de endorfinas y dopamina, neurotransmisores asociados con el bienestar, la calma y la claridad mental (Shevchuk, 2008 – Medical Hypotheses).
En otras palabras, el frío “reinicia” el sistema nervioso, ayudando al cuerpo a pasar del modo de alerta constante al estado de equilibrio.
Crioestimulación: bienestar bajo cero

A diferencia de los métodos tradicionales, la crioestimulación moderna utiliza frío seco entre –130 °C y –160 °C durante sesiones de apenas tres minutos.
Este estímulo no genera dolor ni incomodidad, sino una sensación de revitalización inmediata.
Durante la sesión, los receptores térmicos cutáneos envían señales al cerebro para liberar endorfinas y regular la respuesta del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (HPA), el sistema que controla el estrés.
Un estudio clínico en Frontiers in Human Neuroscience (2020) demostró que tras 10 sesiones de crioestimulación, los pacientes reportaron una reducción del 40% en niveles de ansiedad y del 35% en estrés percibido, además de mejoras en el sueño y la concentración.
El frío no solo calma el cuerpo: entrena la mente para la resiliencia emocional.
Dormir mejor, pensar mejor, vivir mejor

El efecto relajante posterior a la crioestimulación es real. La reducción del cortisol y el aumento de serotonina y melatonina favorecen un sueño más profundo y reparador.
Un descanso adecuado, a su vez, reduce el estrés oxidativo cerebral y mejora la memoria y la capacidad cognitiva.
Pacientes que integran sesiones regulares reportan sentirse más enfocados, menos ansiosos y con una sensación general de equilibrio.
Por eso, la crioestimulación está ganando terreno no solo en el ámbito deportivo, sino también en psicología, wellness corporativo y medicina integrativa.
En Kold Studio: el bienestar también se siente

En Kold Studio, combinamos ciencia y tecnología para ayudarte a recuperar la calma, la energía y el equilibrio emocional.
Cada sesión está diseñada para reducir la tensión física y mental, mejorar tu descanso y revitalizarte desde adentro.
📍 Plaza Campa, Querétaro
📲 WhatsApp: 442 438 4442
💠 Kold Studio – Congela tu bienestar, despierta tu equilibrio.